Soñar despierto: El universo de Josep García Marsal.
Hay artistas que representan el mundo.
Y hay otros que lo interpretan.
Josep García Marsal pertenece a estos últimos.
Su obra no nace de lo que ve, sino de lo que siente. De aquello que no siempre puede explicarse, pero sí experimentarse. Su pintura es un lenguaje propio, una forma de traducir lo intangible en materia, de dar cuerpo a lo invisible.
Se define como un pintor onírico y narrador visual. Pero su trabajo va más allá de cualquier etiqueta: cada lienzo es una historia, cada color un símbolo, cada composición una puerta abierta a otra realidad. Una realidad donde lo emocional, lo espiritual y lo universal se entrelazan.
Para él, el arte no es solo estética.
Es significado.
“No percibo el arte como lo plástico por lo plástico; debe tener un trasfondo, debe contar algo.”
En su universo creativo, la materia y el alma conviven. La pintura se convierte en un espacio donde la emoción toma forma, donde la intuición guía el proceso y donde el espectador no solo observa, sino que siente.
Porque en el fondo, su pintura no intenta explicar la realidad.
Intenta reinterpretarla.
“Con mis obras intento explicar una historia a través de la materia y el alma. El arte, para mí, es como la propia vida: un milagro.”
En esa idea habita toda su esencia artística:
el arte como experiencia, como búsqueda, como traducción de algo mayor.
“Ya está todo creado; los artistas somos intérpretes de la Creación.”
Y quizá ahí reside la clave de su obra.
No en inventar, sino en revelar.
No en mostrar, sino en hacer sentir.
Una invitación a detenerse, a mirar más allá de lo evidente…
y, sobre todo, a soñar despierto.